noviembre 11, 2007

Chávez y el Rey de España protagonizan la cumbre con un pleito

El altercado amenaza con repercutir en las relaciones bilaterales

Ciudad de México, nov 11.- El tema central de la XVII Cumbre Iberoamericana, celebrada en Santiago de Chile entre el pasado viernes 9 y sábado 10, no fue precisamente el que, según los discursos de varios presidentes participantes, más se reflejó durante su celebración.

Teóricamente, los mandatarios hablarían en torno a la necesidad de la “cohesión social”.
Pero el mismo tema marcó grandes diferencias entre varios de los mandatarios asistentes, en especial manifestadas por el venezolano, Hugo Chávez, que desde el inicio criticó que este fuera el término sobre el cual debía discutirse.

“Me gusta más otro término, en función de una visión revolucionaria el infierno podría estar bien cohesionado. La palabra cohesión significa algo que está fuertemente unido en sus componentes. Yo prefiero hablar de transformación social rumbo a la justicia social (…) Son las clases ricas las que quieren mantener su cohesión social”, dijo en el primer día de la Cumbre.
Los señalamientos de Chávez no se limitaron al tema de la cumbre.

En el segundo y último día de la cumbre, las palabras del venezolano se extendieron al ex presidente del gobierno español, José María Aznar, a quien tildó insistentemente de “fascista”. “Una serpiente es más humana que un fascista o un racista; un tigre es más humano que un fascista o un racista”, dijo, refiriéndose al ex mandatario.


Sus acusaciones molestaron notablemente a la representación española en la Cumbre. El actual presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, quien le pidió respeto para su país. “Se puede estar en las antípodas de una posición ideológica y no seré yo quien esté cerca de las ideas de Aznar, pero fue elegido por los españoles y exijo ese respeto”, dijo Zapatero, mientras Chávez continuaba descalificando a Aznar.


Más fuerte fue aún la reacción del rey Juan Carlos de España, que no vaciló en responderle a Chávez en el mismo tono. “¿Por qué no te callas?”, le dijo el monarca español, señalándole también con la mano.


Tras el airado episodio, siguió la intervención del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, quien al igual que Chávez criticó además a las empresas españolas y dijo que el embajador español en Managua había intervenido en su contra en las elecciones, lo que provocó que el Rey abandonara el plenario y obligara a la anfitriona Michelle Bachelet a convencerlo de volver para la clausura.

Un día después, y ya fuera de la Cumbre, Chávez volvió a arremeter contra el monarca en declaraciones a la prensa en la que retó al rey Juan Carlos a decir si conocía del golpe de Estado en su contra. La anfitriona de la cumbre, la chilena Michelle Bachelet, al final de la celebración opinó que “obviamente cuando alguien puede sentirse ofendido por las palabras de alguien no es bueno, no es agradable, pero todos somos adultos, y como somos todos adultitos, cada uno defiende lo que cree que tiene que defender, por lo tanto yo insisto, no dramaticemos ese tema”.

--AMRA--